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El proyecto se traduce en el esfuerzo por revalorizar y recuperar especies y variedades nativas de ciertos productos, que realizan los productores y productoras en los andes ecuatorianos, al igual que el conocimiento que se ha generado al pasar de los tiempos en cuanto a sus técnicas de cultivo, almacenamiento e intercambio, y que se conserva en el día a día en cada una de las comunidades campesinas.

 

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Una acción fundamental para impulsar la propuesta agroecológica, es la recuperación y conservación de especies y variedades que manejan las poblaciones locales. La CEA  ejecutó en los años 2003 y 2004 el Proyecto “Uso sustentable y conservación de la agrobiodiversidad nativa andina, en el Ecuador”, cofinanciado por la GTZ. el cual se inscribe en un  trabajo de largo aliento que la CEA viene desplegando a través de varios de sus miembros.

Las principales acciones desarrolladas desde esta experiencia fueron: diagnósticos en cuatro localidades de la región sierra, la aplicación de un fondo competitivo de apoyo a cuatro iniciativas que conservan agrobiodiversidad nativa y acciones para promover la reflexión e impulsar propuestas que favorezcan la conservación de la agrobiodiversidad nativa andina.

Los diagnósticos En torno a una determinada especie y variedad, más allá de la semilla, existe un importante bagaje de conocimientos y aspectos ligados a cada cultura. Los diagnósticos realizados en cuatro zonas de la región andina, procuran visibilizar, revalorizar y difundir  los conocimientos y saberes que poseen los y las agricultores/as sobre las distintas variedades y especies nativas que manejan o manejaron.

Desde allí surge la sistematización de la  información en torno a la caracterización general de la semilla, su comportamiento agronómico, usos y aplicaciones, y las diferentes estrategias y técnicas utilizadas para su selección, almacenamiento e intercambio.

A diferencia de caracterizaciones agronómicas detalladas realizadas en centros de manejo de recursos genéticos, este diagnóstico muestra una faceta dinámica sobre el manejo de especies y variedades relacionado a condiciones ambientales, socio económicas y valoraciones que determinan la decisión o no de cultivarlas.

Las observaciones de los agricultores se basan en los comportamientos de los cultivos bajo sus particulares condiciones ambientales y de manejo, permitiendo interpretar las razones por las cuales valoran determinadas variedades, por ejemplo, resistencia a determinadas plagas y enfermedades, productividad, importancia alimentaria, medicinal e incluso ritual.

Mujeres de la Cuenca del Lago San Pablo - Imbabura exponen una muestra de sus variedades en maiz y fréjol en talleres y en sus chacras
Alcances del diagnóstico:

1. Inventariar las especies y variedades nativas andinas que se manejan y manejaban en estas localidades, estableciendo las principales características morfológicas, agronómicas y organolépticas de las mismas, comparándolas con las variedades preponderantes en esas localidades.


2. Determinar los sistemas productivos en los cuales se manejan estas especies y variedades y sus interacciones con los otros componentes.


3. Establecer la valoración y usos de las variedades de las especies nativas andinas para su cultura.


4. Determinar las estrategias y prácticas para el intercambio y conservación de estas variedades, realizadas al interior de las familias, comunidades y entre comunidades.


5. Determinar las prácticas de reproducción y selección de semillas de las diferentes variedades.

Los resultados del estudio nos permite reforzar distintas acciones con las comunidades e instituciones que colaboran con ellas, con el fin de recuperar y conservar especies y variedades agrícolas de una manera más consistente. El punto de partida en este propósito de conservación in situ, lo constituye la importancia que den las comunidades al uso de las variedades nativas.

Ubicación del estudio.-La aplicación de esta propuesta de sistematización de saberes y conocimientos en torno a la agrobiodiversidad, se realizó en cuatro localidades ubicadas en la Sierra del Ecuador tanto en la zona norte, central y sur de la misma. El diagnóstico se desarrolló bajo la coordinación del equipo técnico de la Coordinadora Ecuatoriana de Agroecología –CEA-.

A continuación se pone a disposición una versión resumida de los diagnósticos de agrobiodiversidad en las cuatro localidades  -las versiones originales se encuentran en las oficinas centrales de la CEA-. También se detalla la ubicación y los actores participantes en cada experiencia sistematizada:


1.- En la Sierra Norte, provincia de Imbabura, con la participación de representantes de 37 comunidades de los pueblos Cayambe y Otavalo, ubicados alrededor de la cuenca del Lago San Pablo y con la colaboración de técnicos y promotores del Centro de Estudios Pluriculturales -CEPCU

2.- En la Sierra Central, Provincia de Chimborazo, cantón Guamote, con las comunidades de Columbe Alto y Columbe Grande y la colaboración de la Fundación Brethren y Unida -FBU-.  Para descargar el documento en formato PDF haga doble click en la imagen.

3.- En la Sierra Sur, Provincia del Azuay con las comunidades de Illapamba y Yariguiña, con la colaboración de técnicos del Centro de Desarrollo e Investigación Rural -CEDIR-. Para descargar el documento en formato PDF haga doble click en la imagen. TAMAÑO 0,5 MB

4.- En la Sierra Sur, provincia de Loja, en el Barrio El Salado de Jimbura, cantón Espíndola, con la colaboración de la Fundación Arco Iris -FAI-.  Para descargar el documento en formato PDF haga doble click en la imagen.

Nuestro papel como red, consistirá fundamentalmente en incentivar la reflexión sobre los derechos de los agricultores relacionados a las semillas y al conocimiento local, fomentar el intercambio de experiencias entre comunidades e instituciones, favorecer el intercambio de semillas, proponer mecanismos para que las experiencias de comercio campesino de productos agroecológicos promuevan el consumo de especies tradicionales en sectores urbanos, trabajar con gobiernos locales e instituciones nacionales en políticas, normativas y acciones que favorezcan la conservación de la agrobiodiversidad, y, difundir información para que sectores de la sociedad conozcan y se convoquen a apoyar estos esfuerzos.