La agricultura ecológica pretende reproducir  “ecosistemas estables”, esto es, fomenta la interrelación cíclica entre plantas y suelo: la planta para crecer necesita un suelo fértil; el suelo, a su vez, necesita de la planta para mantener su fertilidad natural. Para esto, se debe considerar los siguientes aspectos:

  • El suelo alberga una gran diversidad de plantas y animales, esta diversidad, garantiza la estabilidad del sistema, todo organismo vivo tiene una capacidad de carga, si se exagera se agota.
  • Funcionamiento cíclico: los ciclos de un ecosistema estable se caracteriza por un permanente reciclaje de sus sustancias.
  • Buen aprovechamiento energético: en un ecosistema estable la energía siempre es aprovechada óptimamente (energía solar, transformada por la fotosíntesis).
  • Nutrición equilibrada: en in ecosistema suelo-planta estable, la nutrición vegetal tiene lugar en forma lenta.
  • Buena protección: la vegetación protege al suelo de erosión, lixiviación e insolación.
  • Vitalidad: funciona en los sistemas vivos, se regulan por diversas sustancias, ejemplo, la materia orgánica.
  • Estabilidad y compatibilidad en el entorno: un sistema suelo-planta estable no perjudica el resto del ecosistema.

 

Bibliografía:

Olivera, Julio. 2001. Manejo Agroecológico del Predio. Guía de Planificación. 1 era. Edición. Coordinadora Ecuatoriana de Agroecología –CEA- Página: 87